A veces el problema no está en el niño, sino en no saber cómo acompañar.
Quieres ayudarle, pero no sabes qué decir, qué hacer o por dónde empezar.
Estas situaciones pueden orientarte.
Acompañar no siempre significa explicar más o insistir más.
A veces se trata de cambiar el enfoque, el momento o la forma.
Aquí tienes situaciones habituales en las que muchos padres se reconocen.